viernes, 3 de febrero de 2012

El Hombre: animal y humano en conflicto...

El impulso animal no se detendrá hasta satisfacerse plenamente, luego de ello, el ser recuperará su racionalidad momentáneamente perdida. Esa dualidad humano-animal, no entendida a plenitud, puede generar constante conflicto al ser humano que se considera un "ser racional". Los instintos animales deben ser aceptados y canalizados en actividades altamente creativas, pues son grandes fuerzas naturales que permanecen latentes en los seres vivos, desde la antigua lucha por la supervivencia hasta nuestros tiempos. Negarlos, esconderlos, disfrazarlos con las armas del intelecto y la razón, no harán más que obligar a que estas fuerzas escapen furiosamente, a través de las temibles decisiones que llevan al caos, muerte y degradación humana.